¿Cómo afectan los trastornos de sueño a la enfermedad renal?

Las alteraciones del sueño son un problema muy común entre los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) avanzada, llegando a ser uno de los síntomas más frecuentes. Afecta a casi el 90% de los pacientes en hemodiálisis y diálisis peritoneal, y al 62% de los pacientes con trasplante renal (1).

Las alteraciones del sueño entre los pacientes con enfermedad renal más frecuentes en pacientes que están en tratamiento renal substitutivo son el insomnio, el síndrome de piernas inquietas y la somnolencia diurna excesiva o los trastornos respiratorios durante el sueño como la apnea obstructiva del sueño (AOS).

Alteraciones del sueño entre los pacientes con enfermedad renal y la Importancia del sueño en pacientes con ERC

  • Impacto en el bienestar y la calidad de vida

El sueño tiene un papel esencial en prácticamente todas las funciones fisiológicas del organismo, lo cual manifiesta que sea uno de los pilares de nuestra salud.

Varios estudios han demostrado que la falta de sueño se asocia a fatiga diurna y alteraciones del humor tales como irritabilidad, disforia e, incluso, estado de ánimo deprimido. Así como, a un peor estado de salud en general y a una mala percepción de la salud propia. Todo ello redunda en una peor calidad de vida y a un aumento de la morbi-mortalidad (1,2).

  • Impacto en la salud

Las alteraciones del sueño están relacionadas con un déficit en la cantidad o calidad del descanso nocturno. Cuando repercuten en la salud o en el funcionamiento adecuado del individuo, se cataloga como trastornos del sueño. Éstos, se asocian al desarrollo o empeoramiento de algunas patologías  como la hipertensión, la obesidad y la diabetes tipo II, que además son factores de riesgo de la ERC y pueden deteriorar la función renal en pacientes en diálisis.

Especialmente, se han demostrado diversas asociaciones bidireccionales entre la apnea del sueño y la enfermedad renal. Ambas enfermedades se constituyen como factores de riesgo entre sí. La afectación renal puede inducir la apnea por el estrechamiento faríngeo asociado con la sobrecarga de líquidos y la acumulación de toxinas urémicas. Mientras que el problema respiratorio puede conducir a la enfermedad renal crónica debido al incremento del estrés oxidativo, la hipertensión y la hipoxia renal consecutivas a las apneas durante el sueño (1,4,5). Tal es así que varios estudios sugieren que padecer la apnea, incrementaría el riesgo de mortalidad en pacientes con ERC (6,7). Por ello, es sumamente importante realizar un diagnóstico precoz y tratar los trastornos respiratorios de sueño estos pacientes.

Influencia de los ritmos circadianos en la diálisis

Para lograr un sueño de calidad, es necesaria la sincronización entre el mecanismo homeostático del sueño y el ritmo circadiano del ciclo sueño/vigilia.

El mecanismo homeostático es la condición por la cual necesitamos acumular horas de vigilia (estar despiertos) para poder dormir por la noche. Constituye un mecanismo de equilibrio entre el sueño y vigilia. Aumenta durante el día con la actividad y se descarga por la noche al dormir.

El ritmo circadianoes el mecanismo por el cual nuestro organismo sincroniza prácticamente todos los procesos metabólicos, genéticos, hormonales, cognitivos y conductuales en ciclos de aproximadamente 24 horas. El ciclo de sueño y vigilia es uno de los procesos que sigue exquisitamente esta regulación. Esta organización temporal está gobernada principalmente por un pequeño grupo de células situadas en el hipotálamo, y que actúan como un reloj un interno. A su vez, también participan varios relojes periféricos distribuidos por todo el cuerpo.

Existen distintos factores que afectan a la sincronicidad de los ritmos circadianos:

  • Factores externos: luz, actividad, dieta, etc.
  • Factores internos: temperatura corporal, secreción de hormonas como la melatonina, cortisol, etc.

La melatonina es una hormona segregada en la glándula pineal a expensas del control del reloj interno que juega un papel muy importante en la sincronización del ciclo sueño vigilia. Sus niveles siguen un ritmo de aproximadamente 24h, aumentando por la tarde-noche y su presencia comunica al cuerpo que llega la hora de dormir. Los niveles de melatonina son muy sensibles a la luz ambiental (disminuyen significativamente en presencia de luz brillante azul-blanca) y a la posición de la persona (aumenta cuando estamos estirados).

Se ha observado que a partir del estadio 5 de la enfermedad renal, los pacientes presentan una disminución en los niveles de melatonina nocturna, en especial aquellos que están sometidos a hemodiálisis durante el día (8).  

La diálisis también puede alterar el ciclo sueño vigilia dependiendo del momento del día en que se realice, teniendo un impacto directo en los horarios de sueño, la exposición lumínica, la actividad física o los horarios de las comidas de los pacientes. (8,9) La hemodiálisis diurna puede aumentar la somnolencia durante el día y provocar un retraso en el inicio del sueño, así como una disminución de las horas de sueño nocturno.

En un estudio, un grupo de investigadores de la Universidad de Amersfoort en Países Bajos compararon los ritmos de sueño-vigila de pacientes en hemodiálisis diurna (3 días a la semana durante 3-4h, en hospital), hemodiálisis nocturna (4 noches a la semana durante 8h, en hospital) y diálisis peritoneal automática (7 noches a la semana durante 8h, en casa). Se recogieron muestras de melatonina en saliva, actigrafía, cuestionarios de sueño (Dutch Sleep Disorders Questionnaire) y agendas de sueño. Los resultados mostraron que los pacientes con hemodiálisis diurna convencional fueron los que peor dormían. Los grupos de hemodiálisis nocturna y de diálisis peritoneal automática contaban con mejores parámetros de sueño, siendo esta última la mejor de las opciones para el descanso del paciente (9).

Conclusión

En los pacientes con ERC es muy común padecer alteraciones de sueño. Estas alteraciones tienen consecuencias que impactan negativamente en su salud. Además, los tratamientos a los que estos pacientes deben someterse tienen un impacto directo sobre el sueño.

Como hemos visto, el sueño tiene un papel muy relevante en el rendimiento de la diálisis, el bienestar del paciente y la evolución del tratamiento. Por ello, es importante la participación de los expertos en medicina del sueño para establecer recomendaciones específicas y, ante la sospecha de trastornos del sueño, realizar el diagnóstico precoz y el tratamiento que se precise.

Para saber más:

 

1.      Serrano I, Mesa P, Tovar L, Crespo R. Trastornos del sueño en el paciente con enfermedad renal crónica avanzada. Enferm Nefrol vol.22 no.4, 2019. 

 

2.      Chu G, Choi P, McDonald VM. Sleep disturbance and sleep-disordered breathing in hemodialysis patients. Seminars in Dialysis. 2017;1–11.

 

  • Turek NF, Ricardo AC, Lash JP. Sleep disturbances as nontraditional risk factors for development and progression of CKD: review of the evidence. Am J Kidney Dis. 2012; 60(5):823–33.
  • Huang S, Lin C, Yu T, Yang T, Kao C. Nonapnea Sleep Disorders and Incident Chronic Kidney Disease. Medicine. 2015; 94(4):1-7.
  • Abuyassin B, Sharma K, Ayas N Laher I. Obstructive Sleep Apnea and Kidney Disease: A Potential Bidirectional Relationship?. Journal of Clinical Sleep Medicine. 2015 ;11(8):915-24.
  • Santos RS, Motwani SS, Elias RM. Chronic Kidney Disease and Sleeping Disordered Breathing (SDB). Curr Hypertens Rev. 2016;12(1):43-7.
  • Masuda T, Murata M, Honma S, et al. Sleep-disordered breathing predicts cardiovascular events and mortality in hemodialysis patients. Nephrol Dial Transplant. 2011; 26(7):2289–95.

 

8.      Russcher M, Koch B, Nagtegaal E, van der Putten K, ter Wee P, Gaillard C. The role of melatonin treatment in chronic kidney disease. Front Biosci (Landmark Ed). 2012 Jun 1;17:2644-56.

9.      Koch BC, Nagtegaal JE, Hagen EC, Wee PM, Kerkhof GA. Different melatonin rhythms and sleep-wake rhythms in patients on peritoneal dialysis, daytime hemodialysis and nocturnal hemodialysis. Sleep Med. 2010 Mar;11(3):242-6.

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