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Dormir es cool

Dormir es cool

Antes de un examen importante o de una presentación delante de los compañeros del colegio, probablemente le hayas dado a tu hijo el típico consejo de que debe dormir bien la noche anterior. Cuando los padres dan esa recomendación a sus hijos hay el conocimiento implícito de que el sueño fortalece el pensamiento efectivo y el desempeño escolar. Sin embargo, la importancia de un buen descanso va más allá de la noche anterior a un examen.

Dormir con constancia es vital para los niños y adolescentes que están experimentando un desarrollo cerebral significativo. Desafortunadamente, no siempre se puede garantizar un descanso completo y las pantallas y la falta de higiene del sueño les puede afectar negativamente.

Sin dormir lo suficiente, los niños y adolescentes pueden tener problemas de atención, memoria y resolución de problemas. La privación del sueño también puede contribuir a problemas emocionales y de comportamiento que pueden afectar el rendimiento académico.

Hacer del sueño una prioridad es importante para los padres que quieren que sus hijos tengan éxito en el colegio o instituto. Por ello, nuestra clínica del sueño te ayuda a comprender las causas y las consecuencias de la falta de sueño y saber cómo abordar un descanso ineficiente.

¿Los niños y adolescentes duermen lo que necesitan?

¿Los niños y adolescentes duermen lo que necesitan?

Las necesidades de sueño varían según la edad. Para los niños de 6 a 12 años, se recomienda un total de 9 a 11 horas de sueño por día. Para los adolescentes, la cantidad recomendada de sueño es de 8 a 10 horas por día.

Desafortunadamente, el 25% de los niños más pequeños sufren de falta de sueño y somnolencia diurna excesiva1.

Los problemas para dormir son aún más frecuentes en los adolescentes. Los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) indican que más del 57 % de los estudiantes de 11 a 13 años y el 72 %2 de los estudiantes de 14 a 17 años informaron de que dormían menos de lo recomendado en función de su edad. Para hasta el 23,8%3 de los adolescentes el problema es lo suficientemente significativo como para ser considerado insomnio, un trastorno del sueño grave.

¿Cuál es el efecto de la falta de sueño en el rendimiento escolar?

¿Cuál es el efecto de la falta de sueño en el rendimiento escolar?

Es ampliamente aceptado por los médicos especialistas en sueño que la falta de un buen descanso reduce las capacidades cognitivas y puede perjudicar el rendimiento escolar en niños y adolescentes.

La mayoría de las investigaciones sobre la privación del sueño se han realizado en adultos, pero se cree que muchos de los mismos efectos ocurren en personas más jóvenes.

Aunque menos estudios han examinado la falta de sueño en los niños, la evidencia existente indica que la falta de sueño puede dañar el rendimiento académico de varias maneras.

Una forma directa en que el sueño y el rendimiento escolar están relacionados es a través de los efectos sobre la función cognitiva. Algunos problemas asociados con la falta de sueño incluyen:

  • Disminución de la atención: La capacidad de concentración es vital para el aprendizaje y el rendimiento académico, pero la falta de sueño reduce la atención y el enfoque.
  • Deterioro de la memoria: El sueño brinda un momento para la consolidación a largo plazo de la memoria, de los conocimientos que hemos adquirido de nuestro entorno durante el día. Sin un sueño adecuado, es posible que los recuerdos no se formen correctamente y también puede ser más difícil recordar con precisión la información almacenada.
  • Procesamiento lento: El sueño breve puede reducir la nitidez, ralentizar el tiempo de reacción frente a estímulos y dificultar la capacidad de captar y analizar información rápidamente.
  • Empeoramiento del pensamiento secuencial: La capacidad de recordar una serie de pasos, como las instrucciones de un experimento científico o al tocar un instrumento musical se reduce cuando se restringe el sueño.
  • Reducción de la creatividad: El pensamiento creativo se basa en poder hacer conexiones entre diversas ideas, y algunas investigaciones han encontrado que este tipo de actividad mental se ve perjudicada por la falta de sueño4.

Además, la privación de sueño también puede perjudicar el rendimiento escolar debido a varios efectos sobre el estado de ánimo y el comportamiento:

  • Somnolencia diurna excesiva: La somnolencia durante el día, incluso en el colegio, puede tener consecuencias considerables para el rendimiento académico. Dormirse por segundos a la vez, conocido como microsueños, puede ocurrir en el aula, lo que hace que un estudiante se duerma en su escritorio y deje de prestar atención. Además de interrumpir el aprendizaje, los maestros y profesores pueden verlo como un problema de comportamiento.
  • Mala toma de decisiones: El sueño limitado puede obstaculizar el desarrollo de las partes del cerebro involucradas en la toma de buenas decisiones y la asunción de riesgos, lo que aumenta la probabilidad de decisiones arriesgadas o imprudentes que pueden conducir a problemas disciplinarios en el colegio. Los adolescentes privados de sueño presentan un menor reclutamiento de la corteza prefrontal dorsolateral (DLPFC) durante el control cognitivo, una mayor activación de la ínsula durante el procesamiento de la recompensa y un acoplamiento funcional reducido entre la DLPFC y las regiones afectivas, incluida la ínsula y el cuerpo estriado ventral durante el procesamiento de la recompensa.
  • Agresión: Algunas investigaciones en niños han relacionado los problemas para dormir con un mayor riesgo de comportamiento agresivo5, que puede ser especialmente preocupante cuando se combina con los efectos de la privación del sueño sobre el estado de ánimo.
  • Irritabilidad y estado de ánimo: La calidad del sueño se correlaciona con una regulación emocional saludable, lo que puede hacer que los niños y adolescentes que no duermen lo suficiente sean más propensos a estar irritables o molestos.
  • Hiperactividad: La falta de sueño puede afectar la atención y, en un estudio, se asoció con niveles de comportamiento hiperactivo informados por los maestros. Los problemas para dormir pueden exacerbar los síntomas del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
  • Depresión y ansiedad: Tanto en adultos como en niños, la falta de sueño se asocia con un mayor riesgo de depresión y ansiedad, y estas condiciones pueden afectar directamente la salud general y el rendimiento escolar de un niño.

También es importante destacar que el rendimiento académico puede verse afectado por absentismo6 o llegar tarde.

¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a dormir mejor y mejorar el rendimiento escolar?

¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a dormir mejor y mejorar el rendimiento escolar?

Los hábitos de sueño inconsistentes, la falta de prioridad al sueño, un uso excesivo de dispositivos electrónicos durante la noche e incluso trastornos del sueño como la apena del sueño, el síndrome de piernas inquietas o las parasomnias inciden directamente en el descanso.

Es natural que los padres quieran hacer todo lo posible para apoyar a sus hijos en el colegio o instituto. Dada la importancia del sueño para el rendimiento académico, los padres pueden hacer que promover un buen sueño sea un pilar del aprendizaje de sus hijos.

Un mejor sueño a menudo comienza por hablar primero sobre los hábitos de sueño y los beneficios del sueño con los hijos. Reconocer el valor del descanso de calidad para todos en la familia puede ser un punto de partida para tomar medidas prácticas para mejorar el sueño. Como parte de este proceso, los padres deben hacer todo lo posible para modelar buenos hábitos de sueño, lo que puede beneficiar la salud de los padres y servir de ejemplo para sus hijos. Por ello, un paso vital para muchas familias es hacer del sueño una prioridad. Tener un horario constante refuerza la importancia del sueño y apoya los hábitos de sueño estables7, por lo cual puede ser útil imponer un horario para acostarse e, incluso, un ritual establecido para las horas previas8, cómo dejar de usar dispositivos electrónicos, incluidos los teléfonos móviles o crear un entorno de sueño relajante para sus hijos.

Si los problemas para dormir son graves, persistentes o afectan claramente el pensamiento o el comportamiento de su hijo durante el día, los padres deben hablar con el médico pediatra o neurofisiólogo especialista en sueño. Un médico puede determinar si un niño tiene insomnio, que es distinto de los problemas ocasionales para dormir, y hacer recomendaciones específicas para el tratamiento. Un pediatra también puede revisar la situación de un niño para determinar si sus dificultades para dormir están relacionadas con un trastorno del sueño subyacente u otra condición de salud.

Si tienes cualquier duda, te aconsejamos que te pongas en contacto con nuestro equipo médico y psicológico especialistas en sueño. En AdSalutem estamos a tu disposición para ayudar a que tu hijo o tu hija duerma mucho mejor.

Referencias
  1. Davis, K. F., Parker, K. P., & Montgomery, G. L. (2004). Sleep in infants and young children: part two: common sleep problems. Journal of pediatric health care: official publication of the National Association of Pediatric Nurse Associates & Practitioners, 18(3), 130–137. Leer artículo.
  2. Wheaton, A. G., Jones, S. E., Cooper, A. C., & Croft, J. B. (2018). Short Sleep Duration Among Middle School and High School Students – United States, 2015. Morbidity and Mortality Weekly Report, 67(3), 85–90. Leer artículo.
  3. Donskoy, I., & Loghmanee, D. (2018). Insomnia in Adolescence. Medical sciences (Basel, Switzerland), 6(3), 72. Leer artículo.
  4. Drago, V., Foster, P. S., Heilman, K. M., Aricò, D., Williamson, J., Montagna, P., & Ferri, R. (2011). Cyclic alternating pattern in sleep and its relationship to creativity. Sleep medicine, 12(4), 361–366. Leer artículo.
  5. Bayes, D. M., & Bullock, B. (2019). Sleep Problems in School Aged Children: A Common Process across Internalising and Externalising Behaviours? Clocks & sleep, 2(1), 7–18. Leer artículo.
  6. Hysing, M., Haugland, S., Stormark, K. M., Bøe, T., & Sivertsen, B. (2015). Sleep and school attendance in adolescence: results from a large population-based study. Scandinavian journal of public health, 43(1), 2–9. Leer artículo.
  7. Short, M. A., Gradisar, M., Wright, H., Lack, L. C., Dohnt, H., & Carskadon, M. A. (2011). Time for bed: parent-set bedtimes associated with improved sleep and daytime functioning in adolescents. Sleep, 34(6), 797–800. Leer artículo.
  8. Mindell, J. A., Li, A. M., Sadeh, A., Kwon, R., & Goh, D. Y. (2015). Bedtime routines for young children: a dose-dependent association with sleep outcomes. Sleep, 38(5), 717–722. Leer artículo.

Este texto ha sido adaptado, en alguna de sus partes, basándose en la información difundida el 1 de marzo de 2023 por Sleep Foundation: A OneCare Media Company), bajo el título: Performance With a Good Night’s Sleep (Leer artículo).

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