Sueño, conectividad y funcionalidad cerebral en preadolescentes

Nuevas evidencias sobre la importancia del sueño para el neurodesarrollo en la infancia y adolescencia. Sabíamos que muchos adolescentes y preadolescentes duermen menos horas de lo que necesitan para su edad y que, además, el descanso nocturno tiene funciones determinantes en el aprendizaje y otros procesos cognitivos, por lo que la calidad del sueño es imprescindible para el desarrollo de los más jóvenes.

En este sentido, recientemente un estudio de gran envergadura, el primero en su tipo, en el Hospital de Niños de Boston, detalla cómo el sueño inadecuado puede poner en peligro la organización del cerebro en la adolescencia temprana. Los hallazgos aparecen en la revista Cerebral Cortex Communications.

«La adolescencia temprana es un momento crítico en el desarrollo del cerebro», afirma la investigadora principal Caterina Stamoulis, directora del Laboratorio de Neurociencia Computacional en Boston Children’s. “Los circuitos cerebrales de los preadolescentes están madurando rápidamente, en particular los que apoyan procesos de pensamiento de alto nivel como la toma de decisiones, la resolución de problemas y la capacidad de procesar e integrar información del mundo exterior. Demostramos que el sueño inadecuado podría tener enormes implicaciones para la salud cognitiva y mental de los niños individuales de los jóvenes.

El sueño insuficiente, de mala calidad y los ronquidos afectan las redes regionales del cerebro. Estos efectos se distribuyen en todo el cerebro, incluyendo regiones (como las áreas corticales frontales) que todavía se están desarrollando en la adolescencia temprana y apoyan los procesos cognitivos de alto nivel. Créditos: Skylar brooks y Caterina Stamoulis, Boston children’s hospital

El grupo de investigación analizó los datos de imágenes cerebrales, así como variables sobre la calidad del sueño de más de 5.500 adolescentes tempranos (de 9 a 11 años). Los datos provienen del estudio de desarrollo cognitivo cerebral adolescente (ABCD) que ha sido financiado por la National Science Foundation y el National Heart Lung Blood Institute.

Los datos sobre la percepción de sueño fueron informados por los padres en una encuesta de 26 ítems con preguntas sobre la duración del sueño, la latencia del sueño (tiempo que normalmente le toma al niño dormirse), despertar del sueño, dificultad para volver a dormirse, dificultad para respirar, ronquidos, pesadillas, dificultad para despertarse, somnolencia diurna etc.

Los datos cerebrales provienen de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) realizadas en reposo, independientemente de cualquier tarea. A partir de estos datos, los investigadores identificaron múltiples redes cerebrales que desempeñan papeles fundamentales en la función cognitiva. Más tarde, examinaron la funcionalidad de las redes, es decir, la eficiencia con la que el cerebro procesa la información y la resistencia de sus circuitos a los factores estresantes, todo ello en función de la cantidad y la calidad del sueño de los participantes.

El análisis computacional reveló que la duración más corta del sueño, la latencia más prolongada del sueño, los despertares frecuentes y los trastornos respiratorios del sueño se asociaron con redes cerebrales menos eficientes, flexibles y resistentes. Los investigadores también observaron cambios anormales en la red en partes específicas del cerebro: múltiples áreas corticales, así como el tálamo, los ganglios basales, el hipocampo y el cerebelo. Los efectos perjudiciales fueron generalizados, desde regiones individuales del cerebro hasta circuitos a gran escala en todo el cerebro.

En los resultados del análisis también arroja algunas observaciones:

  • Las niñas dormían menos que los niños, con un promedio de 8 a 9 horas de sueño en comparación con las 9-11 horas de los niños. También tardaron más en conciliar el sueño.
  • Los niños no blancos dormían menos que los niños blancos, con un promedio de 8 a 9 horas frente a 9 a 11 horas.
  • Un mayor ingreso familiar se asoció significativamente con una mayor duración del sueño
  • El tiempo de pantalla más largo se asoció significativamente con una duración del sueño más corta
  • El sobrepeso se asoció con una menor duración del sueño, más movimiento durante la noche, sudoración, ronquidos, dificultad para despertarse y somnolencia diurna.

Este hallazgo aporta nuevas evidencias al conocimiento que ya tenemos sobre la relevancia del sueño en el neurodesarrollo y la cognición en adolescentes. “Las anomalías de la red que identificamos pueden conducir potencialmente a déficits en múltiples procesos cognitivos, incluida la atención, la recompensa, la regulación emocional, la memoria y la capacidad de planificar, coordinar y modular comportamientos”, explica Stamoulis.

Lo que, de alguna manera, explica la relación bidireccional de las alteraciones de sueño y los trastornos de neurodesarrollo.

8 de cada 10 niños con trastornos del espectro autista sufren alguna alteración del sueño.

En este sentido, coorganizado con la Federació Catalana d’Autisme, AdSalutem ha desarrollado un programa de apoyo a las familias de niños y adolescentes con trastorno de espectro autista y alteraciones de sueño.


Sobre el programa TEA 4 4 90    

Programa psicoeducativo para mejorar de la calidad de sueño y el bienestar familiar de personas en el espectro autista. Un equipo pluridisciplinar de expertos en medicina del sueño acompaña a los participantes durante 4 meses.

El programa consiste en ¿En qué consiste el programa?

  • 4 sesiones grupales dirigidas por expertos en medicina del sueño para los familiares, cada 4 semanas y con una duración de 90 minutos por sesión. En estas reuniones se evaluará la mejora de los niños a través de cuestionarios específicos de sueño. Cada grupo estará formado por 30 progenitores de 15 pacientes.
  • Realizar una aproximación innovadora para mejorar el sueño (en tiempo y calidad) de los niños con TEA y el de sus familias
  • Ofrecer a los padres una experiencia participativa para gestionar el sueño de sus hijos y el suyo propio.
  • Mejorar la calidad de vida de la familia del paciente con TEA

¿Cómo el Programa TEA 4-4-90 puede ayudar a su hija o hijo?

  • Mejora del sueño (en tiempo y calidad) de los niños y de sus familiares.
  • Ajuste del ritmo circadiano de los niños.
  • Aprender a gestionar situaciones complicadas de sueño.
  • Mejor comprensión de los mecanismos del sueño y su impacto.
  • Reducir la ansiedad de la familia y mejorar su calidad de vida.

Autores y colaboradores:

Rut Ruiz, comunicadora científica en AdSalutem.

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